Nuevo año, nuevo blog. En un post antiguo, que no llegué a publicar porque se borró antes de tiempo, comentaba cómo el solapamiento entre mi vida onírica y mi vida real es mínimo, cómo no recuerdo casi nunca mis sueños cuando estoy despierto.
La absurdicia de la maldita finitud
Nuevo año, nuevo blog. En un post antiguo, que no llegué a publicar porque se borró antes de tiempo, comentaba cómo el solapamiento entre mi vida onírica y mi vida real es mínimo, cómo no recuerdo casi nunca mis sueños cuando estoy despierto.