No nos volverá a hablar. Quiere que la olvidemos, que no volvamos a dirigirnos a ella. Pero nos permite mirar a escondidas a través de una grieta en su campana de cristal. Lamento que esto sea todo lo que haya podido quedar de una compañía agradable, de algo que pudo ser una buena amistad y que se vio truncada por algo que no supe hacer, o que no supe entender a tiempo. Espero que te cures, Blue Thing, espero que puedas volver a ser feliz, de veras. Aunque no lo pueda ver. Quizá tengas razón, y no vemos nada más allá de nuestras copas de vino y de nuestros discursos posmodernos. No entendimos tus gritos desde el otro lado de la campana, y ahora todo lo que nos queda es esa grieta. Desde la que a veces veo cosas por las que me gustaría decirte ‘gracias’. Pero si te lo digo empeorarás. Así que seguiré mirando desde la distancia, desde la grieta. No puedo olvidarte tan fácilmente, aunque me lo pidas. Mientras tanto, te echaré de menos.
Se te echa de menos
Se te echa de menos
You can follow all the replies to this entry through the comments feed.
Hola, Wyan.
Soy Ent, el Ent de Blue thing. Acabo de hablar con ella, y quiero que sepas que ha leído tu post. Llegó hasta él de forma casual, pero se alegra de haberlo hecho. Me ha pedido que te dé las gracias en su nombre por haberlo escrito, y que te diga que le ha parecido un gesto muy valiente.
Si sientes a veces la necesidad de disculparte por lo que no supiste hacer o entender a tiempo, debes saber que tus palabras son precisamente lo que hacía falta.
Gracias. Son cosas como las que has escrito las necesarias para recordarle que existe y que no todo es ni fue mentira.