El viernes fui con Don Álvaro a Astorga, y paseando por la calle nos encontramos con una procesión en la que los nazarenos iban con la cabeza al descubierto y sin marcar el paso. Pensamos que se trataba de una procesión que ya había acabado, y que volvían a su lugar de partida. No pude evitar, sin embargo, recordar las historias de Kusturica, en las que una banda de viento-metal toca por las calles.
Astorga
Astorga
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Sí, la verdad que esa tarde por tierras de Asturica Augusta fue memorabile. No sólo porque la catedral traicionara el acuerdo tácito del estilo propio de la comarca y el viento, la lluvia y algún zumbado participaran de la representación, sino porque descubrimos un pueblito – cuyo nombre obviaré para evitarle el turismo de las hordas hispánicas – en el que disfrutamos como enanos inmortalizándonos en nitrato de plata y mirando a los atribulados cielos leoninos sobre esas piedras rojizas embarradas. Mereció la pena, aun con esa pésima carretera, sólo por tan buena compañía. Rubén no cacharrees tanto.
Bueno, lo del nitrato de plata… en fin ;) Electroncillos y fotones y algún átomo por allí, como mucho ;)