Dos horas y cuarto y el teléfono estará cargado y listo para su uso. Otra comodidad más a mi alrededor: el teléfono.
La absurdicia de la maldita finitud
Dos horas y cuarto y el teléfono estará cargado y listo para su uso. Otra comodidad más a mi alrededor: el teléfono.